Por Paulette Lecaros
Cineasta, Guionista y Directora Creativa y Programadora en Final Girls Chile & Grita

En el mundo del 7mo arte existe el polémico e interesante “Cine de Género”, el cual es reconocido en Latinoamérica por ser realizado por hombres. Sin embargo, las mujeres también hacemos cine de terror, ciencia ficción, acción y mucho más. Aunque no seamos muchas, existimos detrás de las cámaras, en lugares ocultos y en el anonimato.
Por lo mismo, se suele asignar a lo femenino otro tipo de géneros cinematográficos, todo esto debido a roles y preconcepciones existentes machistas. Debido a eso, hoy con este texto pretendo eliminar esa idea, exponer la lucha emergente y potente que estamos llevando mujeres latinoamericanas; y en particular, mujeres sudamericanas, quienes vivimos en rincones olvidados, como lo es el fin del mundo y el último país del cono sur, Chile.

En Chile no existen actualmente directoras de cine que hayan llevado a cabo un largometraje de género. Existimos varias directoras, autodidactas, que estamos realizando cortometrajes, trabajando en series o largometrajes de directores que sí han podido concretar este especial tipo de cine; dando el punto de partida, para convocar a otras e incluir disidencias, todxs aquellexs que hemos sido invisibilizadxs por tener estos extravagantes gustos en las artes, esta apreciación estética por lo oscuro, lo mórbido, lo misterioso o lo feo.

La antítesis del cine de masas

La necesidad de formar industrias creativas en el 3er mundo, además de la constante búsqueda de generar nuevos contenidos y visiones, me ha llevado a pensar en que el cine fantástico es la respuesta para diversificar los contenidos de las películas de los últimos tiempos en Latinoamérica. Esto considerando que nuestra región destaca por hacer películas con temáticas sociales, dramas o comedias, que han llegado lejos e incluso, a otorgar Oscars, como lo es el caso del director chileno Sebastián Lelio y su película LGBIQ+ Una Mujer Fantástica. Confieso que me encanta que se llame así, porque para mi es una especie de mensaje subliminal, que nos llama a nosotrxs, les extrañes, a hacer cine y aspirar a ser diferentes sin miedo.

Quisiera poder mencionar a mujeres chilenas como mis actuales referentes de esta lucha, pero son en su mayoría hombres chilenos, con los que he tenido el gusto de trabajar o compartir en mercados y festivales de cine fantástico, como lo es Jorge Olguín (Ángel NegroSangre Eterna) o Patricio Valladares (Downhill, Nightworld), entre otros compatriotas cineastas.

Pero sí puedo mencionar a directoras internacionales y latinas que son un fuerte referente para todas; destaco a Sol Moreno (Diablo Rojo), Laura Casabé (Los que vuelven), Gigi Saul Guerrero (The Purge) o las ya consagradas como; Kathryn Bigelow (Strange Days), Las hermanas Wachowskis (V for Vendetta), Ana Lily Amirpour (A Girl walks home alone at Night), Jennifer Kent (Babadook) o Karyn Kusama (Aeon Flux).

Por supuesto que existen otras mujeres que, personalmente, me inspiran y motivan a seguir intentando hacer cine en un contexto adverso, como el que vivimos ahora en plena crisis social y económica, además, de una pandemia que hoy por hoy está matando a miles en el mundo… por lo que hablar de mí querida madre, mis hermanas, mis primas, tías, abuelas, amigas y colegas, es algo en lo que no ahondaré hoy, pero que sí puedo decirles… suelo intentar plasmar en mis historias cuando guionizo; sus personalidades, sus virtudes, sus conflictos. Pienso en ellas siempre y trato de hacerles tributo de maneras sutiles, que espero en el futuro podamos experimentar juntas y verlas en pantalla grande, para luego comentar la importancia del cine en nuestras vidas, como si se tratara de un espejo en el que nunca nos hemos atrevido a mirarnos y del que ya estamos cansadas de ser retratadas por ellos.

Es turno de nosotras

Gracias a este impulso inherente y de que nos tomamos de las manos entre compañeras, hemos podido también fundar un festival de cine femenino y fantástico en Chile, que convoca cual aquelarre a todas las vampiras, muertas vivientes, mujeres lobo, brujas y criaturas de la oscuridad, a lo largo de este pequeño país y del mundo entero; a ser parte de Final Girls Chile, festival que fundé gracias a la red de cinéfilas y profesionales de distintas disciplinas, que entendieron la fuerte necesidad de apoyo y vitrina, que enfrentamos como mujeres en un cine que no sólo es muy masculino, sino que también poco valorado.

La lucha es cuesta arriba pero el desafío es intrigante, porque traemos con nosotras nuevos tropos, nuevas revisiones a los plot twist clásicos del cine fantástico y un prometedor cambio en el paradigma de este cine. Una revolución que sabemos en lo profundo de nuestros dolidos, y silenciados corazones dementes y guerrillas (porque hay que serlo para querer hacer cine en un país subdesarrollado).

Sabemos que somos más que las scream queens en el cine de terror, más que una nacida ayer de la ciencia ficción, y definitivamente, más que una final girl del cine slasher.

No sé si sea la primera en hacer una película de género en mi país, pero si eres cineasta y estás en Chile queriendo lo mismo que yo, por favor quiero que sepas que no estás sola, no estás loca y que lo lograremos. Haremos películas que impacten o incomoden a los ya decrépitos, trasnochados y esnobistas que han hecho cine por sus riquezas y es que con todo lo que acontece… siento en el aire y en mi interior, vientos de cambios, y de nuevas oportunidades para Chile y Latinoamérica en torno al cine fantástico.

Porque estamos hambrientas, queremos la nueva sangre, esa que es femenina y latina, que duele, menstrua y tiene sed de venganza.